El 11 de mayo de 2009, y cara a las elecciones europeas de 2009, el Comité Central del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC) emitía la siguiente declaración bajo el título "SI NO DECIDES, NO VOTES":
sábado, 10 de mayo de 2014
Elecciones europeas, cinco años después: "Si no decides, no votes"
ALEXANDRA K.
El 11 de mayo de 2009, y cara a las elecciones europeas de 2009, el Comité Central del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC) emitía la siguiente declaración bajo el título "SI NO DECIDES, NO VOTES":
El 11 de mayo de 2009, y cara a las elecciones europeas de 2009, el Comité Central del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC) emitía la siguiente declaración bajo el título "SI NO DECIDES, NO VOTES":
sábado, 3 de mayo de 2014
Fusiles y papeletas
Lo explicaba Lenin: "La única garantía posible de democracia es un fusil en el hombro de cada obrero". Todas las fantasías biempensantes se desmoronan cuando la realidad se impone. Y esa realidad es que las clases dominantes no se van a dejar arrebatar pacíficamente sus privilegios por el simple hecho de haber sido derrotados en las urnas.
sábado, 26 de abril de 2014
Que la tortilla se vuelva
El mundo al revés. Los fascistas dando lecciones de democracia a los que nos jugamos la vida combatiendo a la dictadura fascista. Los monopolizadores de la violencia y la tortura, presentándose a sí mismos como los campeones del pacifismo y los valores cívicos. Los ideólogos a sueldo de la clase dominante, denunciando las ideologías.
sábado, 19 de abril de 2014
La constitución de la República Popular en Donetsk y Járkov, una lección para el mundo
Para quienes no se hayan arrepentido del combate de nuestra propia historia, es imposible no emocionarse escuchando el himno de la URSS en la constitución de la República Popular de Donetsk, uno de los más hermosos himnos creados por el hombre que ayudó a materializar el heroico sacrificio de millones de personas en la lucha y construcción del socialismo.
sábado, 12 de abril de 2014
República
TEODORO SANTANA
La república es la forma democrática del Estado, basada en el principio de que todos los poderes emanan del pueblo y de que no hay nadie que ocupe ninguna responsabilidad pública por derecho de nacimiento o de sangre. La monarquía, en cambio, es el sistema proveniente del feudalismo, que establece la primacía en la jefatura del Estado a determinados individuos, sean cuales sean sus méritos o deméritos.
La república es la forma democrática del Estado, basada en el principio de que todos los poderes emanan del pueblo y de que no hay nadie que ocupe ninguna responsabilidad pública por derecho de nacimiento o de sangre. La monarquía, en cambio, es el sistema proveniente del feudalismo, que establece la primacía en la jefatura del Estado a determinados individuos, sean cuales sean sus méritos o deméritos.
sábado, 5 de abril de 2014
La humedad de la caverna
TEODORO NELSON
La gran diferencia entre la restauración borbónica (1874) y la “post-transición” borbónica (1975) fue la sustitución de un turnismo que controlaba directamente el voto por un turnismo que controla el voto directamente a través del individuo, a través de la bestial alienación ideológica, sintetizada en partidos dopados con dinero de la oligarquía y en los medios de comunicación propiedad de ésta.
La gran diferencia entre la restauración borbónica (1874) y la “post-transición” borbónica (1975) fue la sustitución de un turnismo que controlaba directamente el voto por un turnismo que controla el voto directamente a través del individuo, a través de la bestial alienación ideológica, sintetizada en partidos dopados con dinero de la oligarquía y en los medios de comunicación propiedad de ésta.
sábado, 29 de marzo de 2014
La memoria falsificada
TEODORO SANTANA
No es ya aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, conclusión inevitable por el endulzamiento de las cosas que provoca la memoria –y porque, al fin y al cabo, éramos más jóvenes y con mejor salud–. Llevamos una semana de pura propaganda de guerra destinada a la santificación de Adolfo Suárez y, de paso, a la beatificación de la monarquía y de la transición del fascismo al postfascismo, a la que acudieron sumisos los que, por ansias puramente electoralistas, corrieron a traicionar y traicionarnos.
No es ya aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, conclusión inevitable por el endulzamiento de las cosas que provoca la memoria –y porque, al fin y al cabo, éramos más jóvenes y con mejor salud–. Llevamos una semana de pura propaganda de guerra destinada a la santificación de Adolfo Suárez y, de paso, a la beatificación de la monarquía y de la transición del fascismo al postfascismo, a la que acudieron sumisos los que, por ansias puramente electoralistas, corrieron a traicionar y traicionarnos.
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